¡Bebé en camino! ¿Y mi trabajo?

La llegada de un bebé es super chévere. Uno se emociona comprando cuanto chéchere, ropita, juguetes e incluso ahora hay hasta gender reveal parties (eso no existía cuando tuve a Daniel). Ahora, independientemente de que abras una cuenta en instagram para el proyecto de persona, o decidas contarle solo a tus familiares más cercanos, tienes que informar a tu empleador que tienes un retoñito en camino. No solo es importante que la gente alrededor tuyo sepa que estás en estado en caso de algún faracho, sino que hay trámites que hacer… entre esos, la licencia de maternidad.

En Panamá, la licencia de maternidad consta de 14 semanas, las cuales empiezan a contar desde seis semanas antes de la fecha probable de parto. Durante este periodo, sales temporalmente de la planilla de tu empleador y tu salario lo paga la Caja de Seguro Social, por lo que este trámite solo aplica para las mujeres que cotizan y que tengan un mínimo de nueve (9) cuotas mensuales en los 12 meses anteriores al séptimo mes de gravidez, es decir hasta el sexto mes inclusive. Es decir si te embarazas hoy, debiste haber empezado a cotizar al menos seis meses antes para obtener este pago.

Ojo al dato:

El derecho de licencia por maternidad existe desde la creación del primer Código de Trabajo, en 1945, gracias a Marta Matamoros, quien luchó por este derecho al ver que sus compañeras se mantenían en su puesto hasta romper fuentes y regresaban a sus puestos luego de haber dado a luz.

La documentación para tramitar el subsidio de maternidad debe presentarse al menos un mes antes de la fecha del inicio del periodo de la licencia por maternidad, según la fecha probable de parto indicada por tu obstetra.

Con Daniel tuve un embarazo super saludable y no me parecía la idea de quedarme en la casa viendo el techo hasta que fuera la hora de ir al hospital, así que intenté negociar tanto con mi doctora como con mi empleador poder quedarme trabajando un poco más y tener más tiempo de mi licencia con mi chiquillo ya afuera de la panza, pero ni mi doctora quiso y para el empleador es un riesgo, ya que si me pasaba algo durante el tiempo en que se supone debía estar de licencia, riesgo profesional no lo cubría.

Ahora la novedad es que la Asamblea Nacional prohijó un proyecto de ley en el cual se proponía modificar el Código de Trabajo para que, considerando un embarazo saludable certificado por su médico, una mujer pueda disponer de sus 14 semanas de licencia de forma de pasar más tiempo con su bebé. cosa que de cañón hubiese hecho de estar disponible cuando tuve a Daniel. Por cierto, ahora los papás también tienen licencia. Solo son tres días, pero es un inicio.

Al final, Daniel me hizo el favor y se adelantó tres semanas. Somos él y yo y yo y él.

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