Banca en línea, amiga mía

Una de esas cosas maravillosas de vivir en pleno 2019 es que la tecnología te resuelve la vida. En mi caso, yo vivo y muero por la banca electrónica. Por ejemplo, absolutamente todas mis cuentas, incluyendo mis servicios públicos, las pago por banca en línea, y los que no, me los cargan a mi tarjeta de crédito, la que igual pago por banca en línea. No tengo que movilizarme, ni pelear con el tranque, ni hacer fila. Es sencillamente maravilloso.

Así mismo como tiene sus ventajas, la tecnología también tiene también sus complicaciones y riesgos, como el fraude y sus distintas variantes.

La buena noticia es que los bancos toman una serie de precauciones para mantener nuestras transacciones seguras, pero aun así hay cosas que quedan en nuestras propias manos para poder utilizarla:

Seguridad

  • Dependiendo del banco, el password y/o usuario te lo asignan por default o te dan uno temporal para que crees el propio. Créalo de forma que sea lo suficientemente fácil para ti recordar, pero no tan fácil para que otros lo adivinen.
  • Memoríza tus contraseñas y nunca las escribas ni compartas.
  • Utiliza combinaciones alfanuméricas y evita palabras, nombres o datos como fechas que puedan asociar contigo. Aquí sí vale “g4ti1t4t1ern4.c0m” o lo que se te ocurra…
  • Cambia tu contraseña periódicamente. Si te cuesta acordarte, hazlo cada vez que cambias de cepillo de dientes (debería ser cada tres meses) o cuando la compu del trabajo te pide cambiar de contraseña.
  • Evita usar computadoras compartidas, cyber cafés o redes públicas para conectarte a tu banca en línea.
  • Deshabilita las opciones de autocompletar o guardar contraseña en tu explorador de internet.
  • Siempre cierra la sesión cuando termines de hacer tus transacciones.

Comunicaciones sospechosas y suplantación de identidad

  • Verifica que las comunicaciones que recibas sobre tus transacciones o servicios efectivamente vengan de tu banco. Ej. que la dirección termine en @banco5palos.com (lol) y no algo raro como @mailchacal.com
  • Nunca brindes por correo electrónico información confidencial como pines, contraseñas o códigos de token. Ningún banco lo hace.
  • Revisa en el sitio web de tu banco los features de seguridad que debes identificar para reconocer que en efecto, tus transacciones son seguras. Por ejemplo, te sale un candadito y la barra donde sale la dirección se pone verde.
  • Si crees que has recibido una comunicación fraudulenta, informa enseguida a tu banco.

Esto es solo un compendio de tips de seguridad de los distintos bancos locales, por lo que es super importante que revisen las características específicas de su banco y que cuando hagan sus transacciones estén atentos de lo que hacen… no sea que quedes metiéndole tu quincena completa al Panapass o pagues la cuenta de luz que no era (cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia) Ahora, vayan y aprovechen ese tiempo libre de filas 😉

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