Money management para mortales

Debo confesar que por mucho tiempo mis finanzas andaban al garete. Como no tenía muchos gastos y estaba soltera y sin compromiso, todo el dinero que me quedaba libre lo metía a una cuenta en el banco.

Si bien ese dinero disponible me ha permitido cosas importantes como viajar, cambiar de vehículo en intervalos consistentes, e incluso hacerle frente a calamidades, la verdad es que cuando uno simplemente separa plata sin un propósito específico, llega un punto en que te empieza a picar y uno se la gasta en la primera pendejada que aparezca like there’s money to burn. Y eso que hace 10 años ganaba menos que el salario mínimo actual, pero yo igual me sentía Susana McPato.

Esto no es una pildorita mágica que te tomas y ya, sino que ha sido parte de un largo proceso de conciencia, ajuste de hábitos y acciones concretas:

Conciencia

Algo que ha sido vital es saber realmente cuánto necesitas para vivir. Yo literalmente iba por la vida pagando cuentas y afortunadamente no me quedaba sin plata, pero a medida que mis responsabilidades aumentaban, me tocó enfrentarme con la realidad y reconocer cada gasto al centavo.

Presupuesto

Tu budget es tu hoja de ruta y a partir de ella puedes ver tus tendencias y desviaciones y hacer las correcciones necesarias. Resulta que mi bff es buenísima con eso y algo he aprendido.

Establece un fin, meta y fecha de cumpleaños

¿Quieres irte a Disney a tomarte selfies con Mickey? ¿Ver las auroras boreales en Islandia? ¿Carnavalear en Río? Perfecto. Determina entonces cuánto necesitas para ese viaje y cuándo podrías hacerlo con el ritmo de ahorro que llevas. También puedes establecer una fecha (realista, por favor) y a partir de eso identifica qué ajustes debes hacer para lograr tu meta en el tiempo que te has dado.

Separa tu plata del diario de tus ahorros

Por más que tú sepas cuánto es tu gasto mensual, si mantienes tu ahorros en la misma canasta, la tentación de pellizcar un poquito si no te alcanzó está latente. Lo único que logras es autosabotearte.

Programa tus ahorros

Las transferencias automáticas son tu mejor amiga. Puedes sacar de tu cuenta el monto total de un solo guabanazo o programar transferencias recurrentes más pequeñas para que no te duela tanto.

Evita tentaciones

Me ayuda mucho el hecho de que salir de window shopping “a ver qué se me pega” no me resulta atractivo como pasatiempo, pero si sabes que eres maniflojo, mejor no te expongas.

Aprende a vivir sin los extras

Tenemos la tendencia de hacer planes con los bonos o con dinero extra que nos cae ya sea de regalos de cumpleaños o camarones que nos llegan. Con ese dinero contribuye a tu meta, pero hazte de cuenta que eso no suma y sigue con tu plan de ahorro.

Todas estas son tácticas que he ido aprendiendo a través de los años. Es cierto que a mis 34 años gano considerablemente más que cuando empecé a trabajar, pero con un hijo (más todos los gastos que acarrea) y una hipoteca, la proporción de ese disposable income se ha reducido. Aun así, sigo teniendo el ahorro como parte de mi día a día, la diferencia es que ahora hay propósito y disciplina.

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