Mindfulness: atentos al aquí y ahora

Hace poco escuché a Mario Alonso Puig, médico y especialista en gestión de estrés, decir que “a mejor manera de predecir el futuro es leer el presente con exactitud”. No es que vamos a tener una bola de cristal para ver el futuro, pero el prestar atención a nuestro entorno nos puede dar una idea de cómo las cosas se pueden ir desenvolviendo… ya sabes, identificando patrones o hábitos y analizando cómo estos pueden ser un factor para un resultado.

Puig hablaba sobre mindfulness, lo que en español puede traducirse como atención plena: estar consciente del aquí y el ahora. Esto significa superar la tendencia de irnos al pasado o al futuro, es decir, vivir en el arrepentimiento o en la preocupación. Es una palabra que le escuchado a amistades que practican yoga o algún tipo de meditación y realmente no le había puesto mucho interés hasta que me la topé en una conferencia sobre innovación y la verdad tiene todo el sentido del mundo.

Esta búsqueda de un estado de atención plena tiene sus orígenes en el budismo, sin embargo, se aplica en psicología sin tintes religiosos para la reducción de la ansiedad y la depresión, y según distintas fuentes, esta práctica nos puede ayudar a desarrollar nuestra inteligencia emocional al reconocer y gestionar nuestras reacciones, ya sea ralentizándolas o deteniéndolas. Así mismo, nos puede ayudar a ser más creativos y ser más equilibrados.

Cuando estamos en una situación de incertidumbre, por ejemplo, tenemos una sensación de que no tenemos el control y tendemos ya sea a ponernos agresivos e irritables, ignorar las situaciones o incluso congelarnos, al sentir que perdemos cualquier tipo de poder. Ojo, no hablo de super poderes, sino de nuestra autonomía y toma de decisión, así sea solo percibido.

El mindfulness como terapia cognitiva y de relajación se ha hecho popular de un par de años para acá, y ha demostrado beneficios  para la salud física también (por algo dicen que mente sana en cuerpo sano… o algo así).

En línea puedes encontrar videos sobre el tema y ejercicios para ayudarte a enfocarte, sencillísimos, pero efectivos como deshacerte de tu teléfono por un tiempo determinado, separar el tiempo para saborear una taza de té o respirar de forma controlada.

Ahora, siempre habrán cosas que sobrepasarán nuestra capacidad de autogestionar nuestras ansiedades, así que como para todo, siempre es mejor si puedes tener asesoría profesional. Probaré algunos durante las siguiente semanas a ver cómo me va y les cuento 😉

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