No culpes a la noche: 23 hrs. bajo el sol México, DF

Entre vacaciones y viajes de trabajo relámpago, ya he hecho cinco visitas a México, siendo tres de esas al Distrito Federal. Con sus contrastes de metrópoli, colorido autóctono y arquitectura colonial, el DF es una de mis ciudades favoritas y siempre me enseña algo nuevo.

Mi visita más reciente fue la semana pasada y literal duró menos de 24 horas, tipo llegué a las 11:32 a.m. y me fui al día siguiente a las 10:31 a.m. Aunque se trataba de una misión de trabajo, milagrosamente me dio tiempo de conocer algo más de la ciudad que no fuera el interior de una oficina.

Ya sé que México tiene reputación de ser fría como el viento y peligrosa como el mar, pero igual que toda ciudad, tiene sus lugares seguros y otros a los cuales es mejor ni acercarse. Afortunadamente justo estamos en verano y no oscurece sino hasta pasadas las 8 p.m., así que tienes la razón perfecta para que te entregues sin condiciones y disfrutes de México con esta guía para beginers y no andes por ahí como paloma perdida:

Aeropuerto Internacional Benito Juárez

A unos 45 mins. de la ciudad dependiendo del tranque, el aeropuerto es fácil de navegar a pesar de su tamaño. A penas sales del reclamo de equipaje encuentras quioscos para cambio de moneda, hoteles, restaurantes y telefónicas, y los taxis son fáciles de ubicar.

Tanto para la ida como para la vuelta, asegúrate de no tener ningún ítem que pueda generar alerta en los scanners y ojo con los oficiales de aduana que te interrogan al random… A mi compañera de viaje, que venía de Italia, le abrieron la maleta que tan cuidadosamente había empacado por cuatro botellitas de agua bendita.

Comunicación

Los hoteles en donde me he hospedado ofrecen wifi e igual hay varias áreas de la ciudad con redes gratuitas, pero igual no es para fiarse. Compré un chip que me salió en unos 100 pesos ($10.76), con data para ocho días y llamadas locales ilimitadas, así que ahí lo guardé para el próximo viaje.

Transporte

Si no tienes planificado que alguien te vaya a recoger al aeropuerto y no tienes data para usar algún app como Uber o Cabify, lo más seguro es pagar un taxi en uno de los quioscos a la salida, que te sale en unos 400 pesos ($42.13 según la cuenta de mi tarjeta).

Ya para el resto de los traslados usé Cabify, que estando en México, al app se le activa un botón de SOS, lo que al menos me da una ilusión de seguridad. El estándar es igual que en Panamá, y solo gasté entre $3 y $9 por carrera en este último viaje, así que me da la impresión de que el servicio allá es más barato y los conductores son suuuuuuper amables. (Nope, esto no fue un mention patrocinado, pero si me quieren dar crédito para mi próximo viaje, no me pongo brava).

Si ya te quedas un poco más, vale la pena intentar el metro. En dos de mis visitas lo he utilizado, eso sí, super acompañada por mi guapísimo Tomás Jasso y es baratísimo (el metro, no Tomás).

Comida

La comida en México es relativamente barata y muy rica. Generalmente prefiero el sabor criollo de los puestos de tacos y tortas centro histórico o un bowl grandote de pozole, pero en este viaje lo primero que vi fue un Carl’s Jr. El combo me salió en $8.22, pero eso fue en el aeropuerto, así que seguro es más caro que afuera. Ya en la noche, nos aventuramos hasta el Centro Comercial Santa Fe, en Las Lomas, que fácil está a una hora del hotel en Reforma. Llegamos a un lugar llamado Beer Factory, donde pedimos unos onion rings rellenos de guacamole con el punto exacto de picante y unos tacos de camarones que no son de este mundo. Tienen cervezas artesanales y te dan opciones de maridaje para todos sus platos e indicaciones claras sobre nivel de alcohol y amargor. En total entre entrada, comida para dos personas, pinta y propina, nos gastamos $34.67, lo cual me parece razonable para el tipo de local. ¡Ah! Y hacen pizza en horno de ladrillo.

Turisteo flash

Si no tienes mucho tiempo para pasear, el centro del DF está lleno de lugares icónicos como el Paseo de la Reforma – una de las vías principales de Ciudad de México y sus múltiples glorietas, entre las que destacan la de Diana la Cazadora y el Ángel de la Independencia. Si vas a principios de noviembre, verás una exhibición enorme de alebrijes, que son unas artesanías enormes de papel maché en forma de monstruos alegóricos, y de altares del Día de los Muertos.

Puedes pasar también por el Palacio de Bellas Artes y ver los murales de Diego Rivera, visitar el zócalo y la catedral en el centro histórico.

Si ya tienes más tiempo, puedes ir al Castillo de Chapultepec, el cual, construido en la época en que México era un virreinato, es el único castillo construido en el continente americano y durante su historia ha servido también como casa de pólvora, escuela militar, observatorio y hoy es el Museo Nacional de Historia. Ya para actividad nocturna light puedes irte hasta Coyoacán, que está lleno de bares, espacios de arte de cualquier tipo y actividades al aire libre. Ahí está también la Casa Azul, que fuera residencia de Frida Kahlo.

Como ven, así de dulce y caprichosa, Ciudad de México te regala muchísimas opciones para ir y hacer y que se ajustan a una agenda limitada. Por mi parte, cada vez que voy me sale un museo más que añadir a mi lista o alguna recomendación de restaurante que atender. Muy probablemente me toque algún otro viaje allá en el futuro cercano y quiero visitar ya sea el zoológico de Chapultepec y el Museo del Templo Mayor. Si tienen recomendaciones para sumar a la lista, bienvenidas todas 🙂

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