¡Y que viva el futbol!

Siendo este nuestro debut mundialista, es imposible no dejarse contagiar por la fiebre del futbol, sin importar cuan grinch seas.

En mi trabajo nos hemos montado en la ola con todo: seteamos la pantalla en el salón de reuniones para ver la inauguración del mundial, organizamos la celebración del Día del Padre alrededor del partido España-Portugal y un desayuno típico en honor al primer partido de Panamá en un mundial.

Si pareciera poco, tuvimos una competencia de decoración de puestos en la cual estrechamos nuestra convivencia y pusimos a prueba nuestra creatividad, pero lo más bonito de todo fue compartir con mis compañeros de oficina más allá del after office y ver la camaradería entre equipos. El team de México, conformado por legal y administración trajo a un mariachi para que le cantara las mañanitas a una compañera, los de finanzas consiguieron a Datitos Rivera para que narrara un partido de Brasil con ellos como protagonistas y resulta que el director comercial tiene talento para hacer muñecos de globos.

En mi área escogimos Alemania, lo cual era bastante conveniente con la chorretada de cosas que he traído de ahí y complementamos con imágenes de los equipos alemanes de antaño y chorizos, pintas y pretzels para los jurados. Debo confesar que no le metimos tanta mente como pudimos dado que teníamos a nuestro cargo también la decoración de las áreas comunes, pero algo debimos haber hecho bien si quedamos en cuarto lugar.

Los jurados, quienes venían de empresas vecinas, estaban impresionados por el esmero que habíamos puesto en las decoraciones, así como del hecho que esta fuera una actividad impulsada por la misma empresa, cosa que al parecer no se ve tan seguido.

Ahora, el hecho que los partidos se estén celebrando en horarios laborables en nuestro lado del mundo pudiera generar conflicto para algunos… de hecho, se de gente en cuyos trabajos han restringido el internet para evitar que se distraigan los partidos, lo cual me parece muy, muy gallo. Si bien estas actividades consumen un mundo de tiempo, no solo en la actividad en sí, sino en su planificación, la verdad es que el impacto en la productividad y la calidad del clima laboral es incalculable. La gente se relaja, se divierte y comparte y luego del juego estamos listos para seguir con nuestras labores y no por eso la calidad del trabajo desmejora.

Por mi parte, he aprendido un mundo sobre futbol y estoy esperando el siguiente partido de mi marea haciendo el pasito de la rusa.

#tamoactivao

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