De la nada se tornó awkward

Nunca olvidaré una peculiar entrevista que tuve hace un par de años, en la que todo el proceso lo había llevado en un mix de Skype y llamadas telefónicas bien extraño. Poco a poco fui pasando todos los filtros, pero nunca entendía bien cuál era la posición (este es otro cuento largo). Cuando finalmente llegué a una entrevista cara a cara, me acicalé, me vestí bien proper y me dirigí al lugar donde era la entrevista. Ese día haría todas la entrevistas en una sola sentada, y mi primer round fue con Recursos Humanos. La verdad todo iba bien, pero no se si no tenían más nada que preguntar, o si era un proceso normal; pero entre una y otra cosa, la man de recursos humanos me preguntó si tenía novio (creo que si mi gran amigo Daniel lee esta post, se acordará de este cuento jajaja!). Honestamente lo primero que me cruzó por la cabeza fue “W.T.F”, para luego preguntarme si eso iba a influir en mi postulación, o si simplemente me hicieron la pregunta por relleno. En un punto pensé que me lo preguntaban para saber la probabilidad de que quisiera reproducirme anytime soon. Entre tanta angustia respondí que no con una enorme sonrisa (que era una fachada para la incomodidad que sentía en el momento) y no pasó nada, me dieron el trabajo. Así que simplemente concluí que fue una pregunta de relleno para evitar el silencio incómodo.

Luego de un par de años, cuando me entró la locura de buscar una nueva posición laboral, también entré a otra entrevista de estas que te sueltan una pregunta incómoda. En este caso, no me fue bien. El entrevistador me preguntó la clásica como te ves en cinco años, y yo muy elaborada le expliqué mi plan a futuro y cómo mi carrera profesional iba a despegar, pero en este caso, el entrevistador me dijo que no me hablaba de mi plan profesional, si no de mi plan personal. Y en ese sí iba duro, por que yo no tenía ni idea de qué iba a hacer en la tarde, mucho menos iba a saber que quería en mi vida personal a cinco años. Cuando abiertamente le dije esto, me pregunto que si no quería tener una familia, y cuando mi respuesta fue “por el momento, no”, el entrevistador me soltó su comentario ácido de que “eso es de gente egoísta.” Pues obviamente no pasé ese filtro, y pues mi respuesta sí tuvo todo tipo de influencias en su decisión.

Esto me lleva a pensar diariamente qué uno debe hacer en estos casos, ya he vivido ambas caras de la moneda. Y hasta el sol de hoy, sigo pensando como uno debe responder políticamente ese tipo de preguntas incómodas, sin que afecten el resultado de la misma. Cada vez que voy a una entrevista, cruzo mis dedos, y ruego a que no me pregunten nada que no quiera contestar. Pero pensando un poco en ustedes (y de paso en mi misma jajaja!), me puse a investigar, y en base a experiencias y artículos, pude entender que existen estrategias para manejar este tipo de situaciones. Entonces como es de costumbre les dejo los bullet points por aquí:

  • Siempre conserva la calma
  • No tengas pena de tu respuesta. Si el trabajo es para ti y haces el fit, créeme que no te dejarán pasar.
  • Se sincero en todo momento.
  • Mantén contacto visual con tu entrevistador.
  • Trata de no reírte a carcajadas por la pregunta (lo he hecho, créanme).
  • Nunca te sorprendas de la pregunta – en otra ocasión me preguntaron si me gustaba el agua fría o caliente para bañarme.
  • Recuerda que tu lenguaje corporal dice mucho más que lo que dicen tus palabras.

Después de esas dos experiencias de tercer tipo, no he tenido entrevistas con preguntas incómodas, y la verdad no quisiera pasar por eso nunca más. La verdad eso de hablar de mi vida personal con mi posible empleador está medio en panga. También aprovecho estas líneas para dejarles claro, que no soy egoísta, y que todavía no se que voy a hacer con mi vida personal en los próximos 5 años jajajaja! Pero si tú te encuentras en una situación como esta en algún momento, solo recuerda nuestros tips y aplícalos para salir triunfante.

2 comentarios sobre “De la nada se tornó awkward

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  1. Estás en lo correcto. No hay estrategia detrás de ese tipo de preguntas más allá de conocer intereses. Generalmente las preguntas de intereses, bien planteadas, permiten saber si la propuesta de valor que la empresa ofrece al empleado, es relavante para el candidato y si hará buen fit en la cultura de la empresa, el equipo y a veces, la del propio jefe.
    En todo casi, auntenticidad es la mejor recomendación!
    Btw suerte que no fui yo la que les hizo esas preguntas. O si? Jajajajaja!

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