Octubre desde la Colina Mágica

Para cuando lean esto, probablemente esté en estado catatónico frente a mi escritorio mientras mi cerebro se hace bolas tratando de saber por dónde atacar todas esas cosas que se han acumulado durante las dos semanas que estuve fuera.

Aquellos que me siguen en distintas redes sociales habrán notado que estuve un buen par de días (14 para ser exactos) en Alemania, pero no paseando (bueno, un poquito), sino participando de un taller sobre propiedad privada y ambiente desde la perspectiva liberal en la Academia Internacional de Liderazgo de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad gracias a una postulación de Fundación Libertad, en Panamá.

Debo confesar que antes de este seminario mi conocimiento sobre filosofía económica liberal era casi nulo, sin embargo, muchas de mis creencias generales sobre estos temas me colocan en el espectro liberal y hoy estoy requeteconvencida de algunas cosas y dudosa de muchísimas más (si quieres tener una idea, puedes hacer el quiz en https://www.politicalcompass.org/test o https://polquiz.com)… Por ejemplo, sigo convencida de que los impuestos son un robo y que la libertad de prensa es fundamental para ser personas libres y responsables, pero aun cuestiono la justicia del capitalismo como sistema.

El instituto está subiendo una lomita en un pueblito llamado Gummersbach, a una hora aprox. de Colonia, lo suficientemente retirado para evitar distracciones, (por algo le apodan Zauberberg, o “La Colina Mágica), pero no tanto como para aislarte y que no puedas turistear alguillo.

Durante la duración del taller, tuvimos días intensos de sesiones de trabajo en varias ocasiones hasta después de la cena, casos de estudios, oradores invitados, giras y mucha, mucha bebedera. Éramos unos 28 participantes provenientes de lugares remotos como Pakistán, Myanmar, Georgia, Jordania, Armenia, pero a pesar de las diferencias culturales, las realidades de nuestros países en cuanto al uso responsable de los recursos naturales y de aquellos servicios públicos relacionados con ellos, específicamente agua y energía, son dolorosamente similares. Incluso tuvimos un rico debate sobre la efectividad de los enfoques antropocéntricos y ecocéntricos en la preservación ambiental (y mientras tanto yo, aun desde la esquina antropocéntrica quería cantar Colors of the Wind).

Entre la diferencia de horario con Panamá, las sesiones extendidas y la socialización lubricada con pintas gratis en el bar del instituto, no creo haber dormido más de seis horas por noche. Físicamente siento que me han exprimido hasta la última gota, pero me fui de la Colina Mágica con el corazón lleno y la mente sedienta. ¿Qué si quiero regresar? ¡Claro que sí! (Si te interesa, pregúntame cómo).

Me llevo entre mis conclusiones que tal vez, no estamos haciendo las cosas tan mal aquí… o tal vez que en otros lugares la cosa está un poco más cruda. Lo importante es que siempre hay algo que mejorar y tenemos en Panamá un gran potencial, así como experiencias de las que otros pueden extraer para evitar los mismos errores. Ahora me toca aplicar el nuevo conocimiento y compartir… stay tuned!

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