De vuelta a la escuela: afila el lápiz y saca la cuenta

Había una época en la que me emocionaba el inicio de clases. Siempre iba con mi mamá a comprar los textos y útiles y ya para cuando entré a secundaria había dominado el arte de forrar con papel contact y recortes de Tiger Beat y Teen Beat (que en paz descansen).

Pero el de hoy no es un relato nostálgico, sino uno histérico que escribo a escasos 11 días de que Daniel empiece 1er grado.

Acabo de pagar $134 y sencillo en textos y esa no fue la cuenta completa. Ya había comprado un par de textos en otra librería y el juego de libros de Reading con una mamá que su niña está un grado más arriba en la misma escuela. A eso súmale la ruma de cuadernos, lápices, foamis y motitas de algodón de colores y ojitos móviles, etc. etc. ad hominem que debes comprar y entregar nítidamente rotulados en una caja en el open house este jueves.

Para rematar toca comprar las cosas de a chorrito, porque como el chiquillo está con calendario internacional, ya no hay nada en los almacenes y hay que corretear los chécheres y ordenar uniformes *facepalm*

Con el relajo y medio ya he pagado $900 y el año escolar aun no empieza. Ah, y todavía me falta el libro de comprensión de lectura, las lentejuelas y los botones más todo lo demás que chorrea…

Ya dirá alguien que nadie me mandó a meter a mi comearroz en un colegio privado, y como me dijo la juez de familia cuando estábamos en el pleque pleque de la manutención con el padre de la criatura “la educación privada no es una prioridad”, cosa que en su momento le dije que era absurdo ya que tanto mamá y papá del niño por cuyo interés superior estaba ella velando fueron a colegio privado y que si la educación pública en este país fuera aunque sea medianamente buena, no viéramos necesidad de recurrir a la privada.

Hacía unos meses me puse rollo y chancleta (en sentido figurado, of course), para la reunión donde el colegio supuestamente sustentaría el aumento de la anualidad y la directora del colegio se llenó la boca de babosadas diciendo que esto que estábamos haciendo (pagar educación privada) era una “inversión social”. I beg your pardon, pero “inversión social” es la plata que pago de seguro educativo que ni me la exoneran porque pago educación privada ni lo que pago de educación privada me lo deducen de impuestos (el proyecto de ley 307 lo tienen en la nevera). Y sí, le dije todo eso a la directora ese día.

Ojo, mi issue no era que subieran la colegiatura para aumentarle a los profesores, sino que ellos en lugar de sustentar solo informaron que iban a aumentar y cuánto iba a ser el golpe. No dijeron nada de cuánto porciento este incremento iba a permitir aumentarle el salario a los profesores o cómo se invertiría en la infraestructura del colegio.

Ahora, el problema no es que la educación privada sea cara, o que los maestros pidan mucho; sino que somos presos de un sistema obsoleto e inepto que nos obliga a recurrir a las escuelas privadas con la esperanza de que la instrucción que reciban ahí sea mejor que lo que el Estado puede ofrecer.

Por ahora solo espero que Daniel realmente utilice todo lo que se le está pidiendo y que esos libros no terminen rodando en la parte de atrás de su carro 14 años después de haberse graduado del colegio, tal como andan unos míos que saqué ahora que me estoy mudando…

4 comentarios sobre “De vuelta a la escuela: afila el lápiz y saca la cuenta

  1. Art. 130 Ley 47 de 1946.
    La legislación está vigente, lo los acudientes deben hacer es obligar las instancias a que hagan su trabajo.
    Hay quienes dicen una golondrina no hace verano, pero conoces la historia de Rose Parks?
    You’ve got to bug them hasta desgastarle la desidia.
    Esa costumbre de las eacuelas de elegir el libro cuya editorial les da más regalías, lleva a muchos docentes a no tocar el libro cono corresponde porque la mayoria de las veces los contenidos no parean con el plan de estudio no el curriculo.
    Bug them… don’t quit

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  2. Te entiendo totalmente!!! Mi hija entra a pre kinder el otro año y llevo desde abril aplicando a las escuelas que toman miles de requisitos para entrar y no te confirman hasta 4 meses después si entraste o no. Para darte 10 días y proceder a pagar la matrícula, que no te dicen el costo hasta que te aceptan, sino pierdes el cupo.

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