I’m out!

Ahora vengo yo con la otra cara de la moneda. A inicios del año 2016 tomé una de las decisiones más difíciles que una persona puede tomar: decidí dejar mi trabajo sin tener otro.

Tenía poco menos de 2 años de haber regresado a Panamá con una maestría que me abriría nuevas puertas en el campo profesional. Regresé con una propuesta de trabajo en una renombrada compañía de nuestro terruño. Al pasar del tiempo, me llegó otra oportunidad laboral, la cual decidí tomar.

Al poco tiempo de estar allí, le dije a mi office mate (Susana) que no iba a durar ni tres meses en ese lugar. Poco a poco me iba dando cuenta de que el puesto no era lo que me habían indicado, y que mi jefe no era nada de lo que había pretendido ser. No me sentía a gusto, me daba pesar levantarme e ir al trabajo, y el solo hecho de ver el edificio donde trabajaba me causaba ansiedad.

Fue allí donde comenzó a rondar en mi cabeza la idea de dejar el trabajo. Estaba bien clara de que este “move” podía afectar mi carrera, pero en serio necesitaba salir de ese lugar que ya estaba afectando mi salud.

Comenzando, en ese puesto trabajaba alrededor de 14 horas diarias. La naturaleza de mi trabajo requería que estuviera muy temprano en la oficina, y sumamos el hecho que mi jefe solamente quería reunirse o al medio día o después de las 5 de la tarde. Esto que hacía que yo trabajara un montón de horas, perdiendo de esta manera mi vida personal y familiar. Luego el hecho que sin días de pre aviso me montaran en un avión y me enviaran a algún destino, donde simplemente me dedicaba a trabajar. Porque sí, fui a Cuba dos veces, pero nunca conocí como era Cuba (solo me traje el grato recuerdo de una lasagna vegetariana que me llevó al hospital). Y bueno, también las múltiples enfermedades que me aparecieron en un periodo de seis meses. Hasta ceguera parcial tuve, y en una ocasión me llamaron a la ambulancia porque me desmayé, y todo por estrés.

Al tercer mes, comencé a establecer cuáles serían mis gastos fijos, y el costo de los mismos durante un periodo de 6 meses – era lo que yo estimaba que me iba a tomar encontrar una nueva plaza de trabajo.

Finalmente, mientras trabajaba un feriado (obligada) y tenía a una especie de tirano en el teléfono gritándome, decidí abrir una hoja de Word y redacté mi carta de renuncia. Imprimí 3 copias, dejé la llave de la oficina, el celular, y la laptop en el puesto, y me retiré. Regresé el lunes con mucho estilo, solamente con mi cartera y mi carta de renuncia sin pre aviso de 15 días.

Y así fue como dejé el trabajo. Las primeras 24 horas me puse a pensar que hice, las siguientes 24 horas me acordé que ya lo había planificado, y que al día siguiente iba a tener una entrevista de trabajo. Y así, una tras otra fueron llegando entrevistas, y al cabo de 2 meses tenía 2 ofertas de trabajo. ¡Y como todo cuento tiene una historia feliz, yo acepte una de las dos ofertas, y aquí estoy back on track, and chilling it out!

Durante este proceso aprendí varias cosas, y me gustaría listarlas para referencia futura si estas en una situación como esta:

  1. Si tu trabajo actual te hace sentir física y emocionalmente mal, déjalo, es claro que no te hace feliz.
  2. No sientas que renunciar sin tener trabajo es un tipo de fracaso, o que te rindes fácil (muchas personas dijeron eso de mi). Recuerda que tu simplemente triunfaste ante una mala situación, y debes sentirte orgulloso de tu decisión.
  3.  No te desesperes, solo fluye.
  4. La planificación financiera es aplicable para todo caso. ¡Así que siempre ten en mente “Budget, Budget, Budget!”.
  5. Valora tu salud por encima de cualquier salario.
  6. Y eventualmente planifica para emprender y no depender de nadie.

Me gustaría cerrar diciéndote que nunca te conformes con un lugar que no te merece, tú debes tener el súper poder más importante que es la habilidad de levantarse y dejar atrás el pasado, para darle paso a lo nuevo.

5 comentarios sobre “I’m out!

  1. Estaba claro que si no lo dejabas morirías. No vale la pena tanto sufrimiento emocional y físico por un trabajo que no te hace feliz, así sea con toda la plata del mundo. Enhorabuena, hay demasiados cobardes que prefieren el maltrato a dejar un trabajo, yo no. Y no he muerto. Gracias por compartir.

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